DEFINICIÓN DE ARGUMENTO EX CONTRARIO
De forma similar a lo que ocurre en las analogías, el argumento ex contrario compara dos situaciones con el fin de extraer de la primera una conclusión que sea válida para la segunda. Ahora bien, si en la analogía había una semejanza que nos permitía concluir “lo mismo” para el segundo caso, ahora nos aprovechamos de la oposición entre ambos para concluir “lo contrario” de lo primero. Si quien te hace feliz es porque te quiere bien, el que te hace llorar, por el contrario, será que no te quiere o te quiere de mala manera (al revés de lo que dice el viejo refrán).
¿Qué conseguimos probar de esta forma? Realmente no mucho2, porque no probamos directamente que hacer algo es bueno, sino que hacer lo contrario es malo, luego… Se trata pues de una demostración indirecta, pero ¿puedo asegurar que realmente aquello producirá los efectos esperados o será más bien inútil (o incluso contraproducente)? A veces, la contraposición no es adecuada: si sabemos que comer mucho puede ser perjudicial para nuestro cuerpo, ¿será mejor comer muy poco? Debemos, por tanto, pensar con prudencia para construir nuestro argumento con contrarios apropiados, sobre todo si se trata de cuestiones en las que no existen evidencias suficientes y concluyentes (son precisamente de las que solemos deliberar en los debates). Ante la falta de evidencias concluyentes, nuestra inferencia siempre será más o menos probable, pero no segura. Por suerte o por desgracia, no siempre contamos con la unanimidad de los expertos para dar por buena una idea. ¿Qué harías si de cinco especialistas en cáncer, cuatro te recomiendan que te operes y uno que no? Seguro que tu nivel de exigencia racional depende de la gravedad y urgencia de la situación.
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