Reforzar, premiar, elogiar, alagar, agradecer, apoyar... estos tipos de "premios" provocan una probabilidad de aumento de una conducta, tanto en una misma como en los demás. Esta forma de condicionamiento es sinónimo de recompensa. «El principio de refuerzo positivo estipula que si, en una situación determinada, alguien hace algo que es seguido inmediatamente de un reforzador positivo, es más probable que repita la misma acción la próxima vez que se enfrente a la misma situación» (1). Cuando conocemos a una persona que nos atrae, nos damos muchos premios, elogiamos, apoyamos, etc.
Pero también hay otro tipo de reforzador -que aumenta la conducta- llamado "negativo" o condicionamiento de escape. Tiene lugar cuando una respuesta va seguida de la terminación de la incomodidad (por no discutir hacemos lo contrario a lo que deseamos, por ejemplo) o de la eliminación de un evento desagradable (estar en soledad puede ser tan abrumador que hacemos todo lo posible por estar con alguien). Es importante no confundir los términos de positivo o negativo en el sentido de bueno malo, es positivo si se recibe algo por hacer algo y es negativo si se elimina lo desagradable o aversivo aumentando la frecuencia de una conducta. Al refuerzo negativo también se le llama condicionamiento de escape, pues "escapamos" de aquello que nos desgrada realizando otras conductas (por no tener un "síndrome de abstinencia" seguimos "drogándonos").
Al final aparecen los miedos: miedo a estar sol@, a que no nos quieran, a que no nos aprueben, al abandono, a la precariedad económica, a la ansiedad de luchar sin ese punto de apoyo... todo esto y más hacen aumentar las conductas de escape para evitar lo que tememos (también las conductas agresivas por la frustracción y la evitación por parte de quien es castigad@). Somos como los yonkis que seguimos "drogándonos" para evitar el "síndrome de abstinencia". ¿Esto es malo? No (el castigo y la evitación si). Es saber detectarlo, reconocerlo en la relación y ser conscientes para poder aumentar el refuerzo positivo y que la relación no sea una cadena por escapar de lo que tememos. Cuando nos ponemos -con la pareja- a recordar como nos conocimos, las anécdotas del pasado... la felicidad vuelve a nuestra cara. Cuando miramos nuestro presente y detectamos la rutina espoleada por escapar de los miedos, lo que conviene es retomar los premios, los elogios, el apoyar y el agradecer (y reducir la frustración, el castigo y la negación de la evitación). Así la relación sigue enriqueciéndose a pesar de saber que los miedos están ahí, detrás de la puerta, esperándonos.
Bibliografía:
- (1) Garry Martin y Joseph Pear: Modificiación de conducta, qué es y cómo aplicarla. Ed. Pearson, 2008
- https://es.wikipedia.org/wiki/Reforzamiento
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