secretario tenaz: la lealtad silenciosa de Jan Van Heijenoort
El texto de Juan Forn reconstruye la vida extraordinaria de Jan Van Heijenoort, un prodigio de las matemáticas que, con apenas veinte años, abandonó una prometedora carrera académica para convertirse en secretario, traductor y guardaespaldas de León Trotsky, el gran enemigo político de Stalin. No fue su talento matemático lo que lo llevó a ese rol, sino una lealtad absoluta a la causa revolucionaria.
Van acompañó a Trotsky durante los años más duros de su exilio: primero en la isla de Prinkipo, luego en Francia, Noruega y finalmente México. Vivían en condiciones precarias, vigilados, sin papeles, con escasos recursos y bajo la amenaza constante de un asesinato ordenado por Stalin. Mientras muchos colaboradores se agotaban y abandonaban, Van permaneció siempre, cumpliendo tareas intelectuales, domésticas y de seguridad, y salvando incluso la vida de Trotsky en más de una ocasión.
Fue el hombre de confianza total: el único capaz de terminar trabajos cuando Trotsky no podía más, el intermediario en los momentos de duelo más íntimos y el guardián silencioso de una vida acosada por la tragedia. En 1939, Trotsky lo obligó a separarse de él para que pudiera construir una vida propia. Poco después, Van se enteró del asesinato de Trotsky por los diarios, un golpe del que solo logró reponerse refugiándose nuevamente en las matemáticas.
Ya en Estados Unidos, Van retomó su vocación original y se convirtió en un destacado profesor de matemática y lógica en Harvard y Stanford. Ordenó los complejos papeles póstumos de Kurt Gödel y, paralelamente, dedicó años a recopilar y clasificar los archivos dispersos de Trotsky, logrando la creación de un archivo histórico en Harvard. Lo hizo aun habiendo perdido toda fe en el bolchevismo, movido no por ideología sino por una ética del trabajo y la fidelidad intelectual.
Su vida personal fue solitaria y austera, marcada por matrimonios fallidos y un trabajo incansable. Murió trágicamente en 1986, asesinado por su ex esposa en un episodio de desequilibrio mental. Está enterrado en el Panteón Francés de Ciudad de México, cerca de la tumba de Trotsky, aunque casi nadie que visita al líder revolucionario recuerda al hombre que lo sostuvo en la sombra.
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